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Dr. Romero: “El médico de AP necesita ser dueño del tiempo y de su agenda”
El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Serafín Romero, interviene en el curso de la UIMP
Publicado el: 12-07-2017

El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Serafín Romero, señaló que “el gran problema que tiene hoy el médico de Atención Primaria es el tiempo” y por eso “necesita ser el dueño de su agenda”, en el marco del X Encuentro Interautonómico sobre protección jurídica del paciente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde analizó la situación y retos de futuro del médico de Atención Primaria.

Serafín Romero, especialista en Medicina de Familia, señaló que el médico de Atención Primaria “es un especialista, cuya herramienta clave es el conocimiento especializado del enfermo y el uso terapéutico de la relación médico-paciente” y manifestó que se trata de un profesional que adquiere “un compromiso con la persona, con su familia y con la comunidad”.

“Nadie duda de los grandes avances que se han dado desde que en España se decidió convertir la Medicina de Familia en una especialidad. A la cercanía y la vocación se ha sumado el trabajo en equipo, la formación, la investigación y la compaginación de tareas en diferentes ámbitos”, explicó.

Romero recordó que “siempre se nos ha dicho que éramos la puerta del sistema y de entrada no lo veíamos con malos ojos, se reconocía el papel del médico de atención primaria y pensábamos que con esto jugaríamos en un “nivel superior”, la realidad es que sentimos que más que la puerta somos el portero. Nuestro verdadero rol, a lo que deberíamos seguir reivindicando, es a convertirnos en “el centrocampista del sistema”, aquel que es capaz de distribuir, regular la velocidad de las decisiones  y saber hacer una “falta” si es necesario . Pero, en la actualidad, este planteamiento es una utopía. Hay que replantear el sistema sanitario y centrarlo la Atención Primaria.

El presidente de la OMC expuso que “formar médicos en un ámbito integral sin prestar atención a la Medicina de Familia no es lo adecuado, porque la cronicidad no se atiende en los hospitales y toda la formación está dirigida al entorno hospitalario”. Además, subrayó que “el paso de los estudiantes por los centros de salud es escaso y el aspecto vocacional viene dado por el conocimiento. En las facultades de Medicina no se ofrece una visión de lo que es trabajar como médico de Medicina de Familia” y lamentó que “la capacidad resolutiva de Atención Primaria está muy poco aprovechada, aunque tiene unas oportunidades impresionantes”.

Asimismo, señaló que “muchos profesionales en vez de irse a trabajar al ámbito de la Atención Primaria buscan su salida profesional en otros entornos como son las Urgencias, porque la situación de la oferta laboral del médico de Primaria es de fragilidad e inestabilidad.

“Llevamos 17 años tratando de responder estas cuestiones y al mismo tiempo encontrándonos por respuesta con una sordera crónica. La realidad es que desde el año 2000 el Hospital nos ha pasado de largo. Entonces ya planteamos que había que introducir cambios”, subrayó. 

Romero se preguntó si hay que seguir aceptando el limitar el tiempo de atención a los pacientes y si este mecanismo se realiza en otras especialidades donde el mismo lo gestiona el propio profesional. De igual modo, se mostró en contra de poner “una agenda hasta el infinito” al médico de Atención Primaria.

“La OMC tiene en marcha el proyecto AP25”

Recordó que en 2006 la Estrategia AP 21 decía que había que mejorar la calidad del servicio orientada a los ciudadanos, siendo más efectiva y resolutiva, dotando a Primaria de más medios y facilitando la continuidad asistencial, el desarrollo profesional, la gestión clínica y la eficiencia, dando al paciente lo que necesita al menor coste posible y “ahora desde la OMC tenemos un proyecto AP25 para ver si somos capaces de una vez que entre en la agenda política”, comentó.

Durante su intervención, resaltó que “lo primero que debemos hacer es crear un futuro solvente para Primaria, por medio de una suficiencia financiera y una plantilla suficiente, porque la AP tiene menos profesionales que los ámbitos hospitalarios y “soportan” unos índices de frecuentación bastante más importante”.

El presidente de la OMC indicó que “la unidad de gestión clínica es una herramienta magnífica para desarrollar entornos de AP solventes, pero tiene un problema muy grave que es la insuficiencia financiera” y manifestó que “el tema de la cronicidad es esencial, es la clave de la eficiencia del sistema, porque no podemos seguir sin coordinación socio-sanitaria”.

Para Romero “la Medicina de Familia es la mejor especialidad que hay para el médico, porque abarca todo: desde conocimiento, la competencia, a la persona, pero no solo a la persona física, sino a todo su entorno. Para ser médico de familia hay que tener un plus vocacional”.

También insistió en que “el médico de Familia necesita ser dueño del tiempo y de su agenda. El problema que tiene hoy en día es el tiempo. Es un elemento que se puede gestionar y habrá que formar al profesional en la gestión del tiempo”.

En este punto, lamentó el hecho de que el médico de AP haya perdido el factor de la gestión de su tiempo y su agenda, situación derivada de las necesidades de responder a agendas infinitas “que nos han sobrepasado”

Este contexto acarrea riesgos de mala praxis y peligros para la seguridad del paciente, porque la fórmula para poder resolver consultas con poco tiempo conllevan pruebas diagnósticas y tratamientos a veces innecesarios y derivaciones al segundo nivel que podrían resolverse en nuestro ámbito. Esto tiene efectos colaterales, el médico acabará atendiendo a muchos pacientes, pero ponemos en riesgo, no solo el desarrollo profesional de una especialidad que es especialmente valorada en Europa con el consiguiente desgaste personal, sino que aumentamos las posibilidades de que puedan aparecer problemas de seguridad”, argumentó.

Romero señaló que “los colegios profesionales están para garantizar que el médico haga las cosas bien, pero tienen la obligación de exigir que su ejercicio se haga con las máximas garantías para asegurar una buena praxis”. Detalló que “la herramienta principal del médico de familia es la relación de confianza y especialmente la atención en el tiempo. Cuando no hay confianza, cuando el paciente es atendido en un año por más de seis médicos, el paciente utiliza otros canales. La confianza es esencial.

Por último, aseguró que “el trabajo en equipo no debe hacer perder el liderazgo clínico del médico” y, además, analizó que hay un debate sobre competencias, pero “la solución no pasa por asumir competencias nuevas por parte de otras profesiones para que el médico de familia siga con la carga burocrática y siga perdiendo talento y capacidad resolutiva. Esta no es la solución, no se trata que a mí me quite trabajo un enfermero u otro profesional sanitario. El enfermero tiene competencias propias que son las que tiene que desarrollar. Unas competencias, que juntas, se convierten en la esencia de la atención primaria que es el trabajo en equipo.

Por eso, se mostró en contra de que cuando no haya médicos, o cuando se produzcan sobrecargas asistenciales, la solución sea sustituir médicos por enfermeros, al igual que no deberíamos sustituir enfermeros por auxiliares de enfermería, ni por otros profesionales sanitarios. Esto rompería la equidad, desvirtuaría el prestigio de la atención primaria y crearía una atención sanitaria de doble velocidad, donde los más afectados serían los que más necesitan de una atención integral, integrada y colaborativa.

La jornada, dirigida por Jorge Tomillo, catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Cantabria; y Joaquín Cayón, jefe del Servicio de Asesoramiento Jurídico de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria; contó además con la participación de María Luisa Real, consejera de Sanidad de Cantabria, y la presencia de Javier Hernández de Sande, presidente del Colegio de Médicos de Cantabria.